Nuestra Escuela cuenta con diversas festividades que compartimos alegremente en comunidad.
En otoño celebramos la Fiesta de Michael donde se celebra la valentía y el valor, tanto en lo externo como el valor de ser valiosos.
Le sigue la Fiesta del Farol que simboliza nuestra luz interior. El que estoy preparado para iluminar y que mi luz es suficiente para guiarme. Y, además, esta comunidad está preparada para seguirme cuando sigo mi camino. En este mismo momento, los niños de primaria celebran la fiesta de San Martín que partió su capa en dos para ayudar a otro sin olvidarse de uno mismo.
En Navidad celebramos la Espiral de Adviento que es la espera al nacimiento de Jesús. Al celebrar la Navidad nos abrimos a la luz del sol que gana a la noche y que nos proporciona todo lo que necesitamos para la vida.
Después en Carnaval celebramos la diversidad de acciones del ser humano en su trabajo. Vemos como cada trabajo tiene sus ropas y movimiento diferentes, el zapatero, el carpintero… Y en primaria se celebra atendiendo al temario del currículo de cada curso escolar.
La Pascua es la Fiesta de la Primavera, agradecemos el regalo de las flores y los frutos y vivimos la capacidad que tiene el ser humano de conectarse con el mundo, con lo natural y con otras personas haciendo otros trabajos. El huevo de Pascua como símbolo de la vida: el huevo pintado para la vida nueva, para tener una vida nueva hay que hacer un trabajo. Y hay que buscar el huevo como hay que buscarla la vida nueva.
En la fiesta del Palo de Mayo celebramos el encuentro de los diferentes, no sólo de diferente nacionalidad, religión y cultura, sino de la individualidad. Después celebramos Pentecostés, la fiesta de la Palomita Blanca.
Y la última fiesta del curso escolar con la que despedimos el curso es la fiesta de San Juan. La renovación del fuego, tengo la capacidad de deshacerme de lo viejo y me da espacio para las cosas nuevas, puedo cambiar.
La vida nueva hay que buscarla. y la Fiesta de Mayo; en verano, la Fiesta de San Juan. Algunas hunden sus raíces en la tradición española y europea — como la Espiral de Adviento o la fiesta de Micael — y otras son propias de nuestra comunidad escolar. Todas comparten algo esencial: cada una tiene su cualidad única, su color y su matiz, que ayuda al niño a situarse en el tiempo y a sentir que el año tiene forma, alma y sentido.

